Está lejos y
así lo prefiero, pero cuando está cerca,
lo extraño y quiero tenerlo más cerca que nunca. No sé si lo que me gusta es él, o lo que me gusta de él es
como me conoce. Si me busca, no me encuentra, aunque él, que tanto sabe de mi,
asegura que de alguna manera me tiene. A veces, eso me hace quererlo más y muchas veces
odiarme a mí por no saber qué hacer. Es a todo o nada, blanco o negro
¿y yo que quiero? gris, un intermedio
difícil de explicar.
Pero como en este juego ese color no es una opción, yo tampoco lo soy.
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