Puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemiga, tu todo, tu esclava, tu fiebre, tu dueña. Puedo ponerme humilde y decir que no soy la mejor, que me falta valor para atarte a mi cama. Puedo ponerme digna y decir toma mi dirección cuando te hartes de amores baratos de un rato, me llamas. Y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red, tu adiós y tú ven, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastío. O tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento, y te deja abrazado a una duda, en mitad de la calle y desnudo. Y si quieres también puedo ser tu abogado y tu juez, tu miedo y tú fe, tu noche y tu día, tu rencor, tu ¿por que?, tu agonía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario