viernes, 22 de enero de 2010

Ya no sirve de nada. Tratar, intentar, ¿para qué?. Yo no tengo la respuesta. Siento que hay algo que me sopla hasta el pasado más remoto, y me doy cuenta que cuando me creía inmune, me encuentro nuevamente frágil. Me miro y veo mis ojos que ven otros mil ojos viendo los míos. Estoy perseguida, atontada. Débil, anonadada. No entiendo. No entiendo que pasó. Tampoco entiendo cómo todas estas nostalgias insulsas me matan a pedazos y yo, sigo fingiendo que nada sucedió. Que nada nunca me lastimó. Fuegos ya extintos dejaron sus marcas. Estoy dormida. Dormida pero despierta. Conozco la realidad, pero me escondo. Me escondo para no sufrir, evito olvidar. Nada me provoca ganas de un verdadero olvido. Nada excepto yo misma. Pero aun así, no me soy convincente. No me quiero caer. Caer podría ser irreparable. Mi inconsciente me lo dice todo el tiempo. Todo el tiempo lo olvido. Olvidándome, recuerdo. Recordándolo, olvido. Tratar, intentar, ¿para qué? Ya no sirve de nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario