jueves, 4 de febrero de 2010

Ahora que las tormentas son tan breves y los duelos no se atreven a dolernos demasiado... Ahora que está tan lejos el olvido; ahora que, sin saber, hemos sabido querernos, como es debido, sin querernos todavía... Ahora que se atropellan las semanas, fugaces, como estrellas de bagdad. Ahora que, casi siempre, tengo ganas de trepar a tu ventana y quitarme el antifaz. Ahora que los sentidos sienten sin miedo. Ahora que me despido, pero me quedo. Ahora que tocan los ojos, que miran las bocas, que gritan los dedos. Ahora que no te escribo cuando me voy. Ahora que estoy más vivo de lo que estoy. Ahora que nada es urgente, que todo es presente, que hay pan para hoy. Ahora que no te pido lo que me das.

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